“La diferenciación efectiva dentro de un mar de uniformidad es la clave para un hacer una carrera profesional exitosa”

Robin Fisher Roffer, “El auténtico poder de la imagen”.

 

 

Hace tres semanas me sometí a una cirugía láser para corregirme la miopía y el astigmatismo. Luego de 10 minutos en el quirófano, salí maravillado de poder ver… ¡sin lentes!, después de 23 años sometido a la tiranía de las gafas. A medida que el día avanzaba, veía mejor; y en la noche ya andaba de copas. El cirujano no pudo ser más profesional en el diagnóstico, la operación y  el seguimiento post-operatorio. En la parte logística y administrativa, sin embargo, hubo dos o tres fallas que comuniqué al médico  con la mejor intención de que sus servicios lograrán una calidad integral. Me parece que no lo tomó de buen modo. “Sólo tengo que ver con mis pacientes”, me dijo. Interpreté que él no se ve a sí mismo como un empresario, ni a su consultorio como una empresa. Obviamente, él sabe que lo es, pero me parece que no ha interiorizado profundamente esta visión de sí mismo ni de su organización. El es un médico. Punto.

 

El mercado de servicios profesionales es más complejo, y en él, así como las empresas son personas, también las personas son empresas. La rentabilidad del ejercicio de profesiones independientes serían muchos más rentables si los prestadores de servicios se vieran a sí mismos como marcas, y, como tales, desarrollaran una gestión de branding, que igual puede ser para un profesional independiente o para un despacho de profesionales, sean estos abogados, médicos o cualesquiera otros consultores.

 

Los profesionales liberales necesitan desarrollar un plan de mercadeo para sí mismos, aunque sea básico. Como emprendedores, deben diagnosticar el entorno competitivo y su propio potencial como productos. Conviene que se ausculten profundamente para reconocer qué ventajas competitivas lo diferencian de otros colegas, pues así como no hay dos personas iguales, tampoco hay dos profesionales iguales. Todos tenemos un ADN profesional. Puede que usted no sea el más sabio del sector, pero quizás es el más ágil o el más diligente, el más íntegro, el mejor relacionado o el más actualizado. Una auscultación profunda y pormenorizada le permitirá identificar esa ventaja competitiva que lo hace o puede hacerlo único en el mercado. Y casi sin proponérselo, ya habrá encontrado los insumos necesarios para desarrollar una estrategia de diferenciación y posicionamiento, así como un mensaje clave que comunicará repetidas veces al blanco de público seleccionado. 

 

Como verá, el diagnóstico inicial deberá conducir a unos objetivos de negocios y a un ejercicio de renuncia: su diferencia es una y única; su mensaje es uno y único y sus audiencias son discriminadas: no cometa el error frecuente de querer ser todo para todo el mundo, que así es imposible construir una marca poderosa.

 

Una vez definidos estos elementos del “producto profesional”, es necesario pensar en una estrategia de promoción de  servicios, en las acciones y el cronograma necesarios para poner en marcha el plan de marketing que hemos esbozado a grosso modo, para construir una marca profesional fuerte, que genere confianza, lealtad y una rentabilidad por encima del promedio.

 

 

Manejo de intangibles

La naturaleza intangible de los servicios tiende a generar más temores y desconfianza en los prospectos que aquellos que pudieran generarse ante la  decisión de comprar un producto que se ve, pesa, huele, oye y se lleva físicamente a la casa o a la empresa. Las herramientas de comunicación de marketing idóneas para generar confianza son las relaciones públicas y el referimiento.

 

Para compensar la intangibilidad de los servicios, el branding personal presta especial atención a todos los elementos tangibles capaces de comunicar mensajes de confianza a los clientes en cada punto de contacto con la organización. De ahí que resulten tan importante el diseño profesional de una identidad corporativa; las carpetas corporativas o brochures; el estado de la planta física; las presentaciones, apariciones en público y el “empaque” personal del profesional mercadeado.

 

Muchos profesionales creen que los clientes compran compran su especialidad. Sin embargo, los compradores son incapaces de evaluar técnicamente si se trata de buenos médicos, contadores o abogados; pero sí saben si la relación es buena, si les dan seguimiento a sus casos y si son valorados. Lo que el cliente compra es una relación, basada en impresiones, no una especialidad, y de eso se trata el marketing de profesionales: de manejar impresiones intangibles, en gran medida, y de unos pocos elementos tangibles.

 

 

 

 

 

Brandwatcher

 

El manejo de quejas no puede depender de la diversidad de caracteres de los empleados. Una estandarización mínima debe ser procurada por la empresa, y esto sólo se logra con un sistema de manejo de quejas. Un sistema supone, además de concienciación, un guión para el manejo de quejas; facultar al empleado para resolver, llueve, truene o ventée; incentivos y penalizaciones, según se maneje la queja. Y, por muy molesto que nos resulte, debemos instar a los clientes, a través de mecanismos establecidos, a que nos señalen las fallas. Vamos a ayudar en esta tarea: posteen en este blog sus experiencias buenas y malas con las marcas, para  resumirlas en una próxima entrega de Marketing Lateral. Premie y desahóguese, con testimonios documentados.


El manejo de quejas puede resultar mortal o vital para un negocio. Una queja expresada es una  oportunidad para convertir la quejoso en un promotor furibundo de  la marca o en un crítico feroz. El 31 de diciembre pasado tuve la dicha y la desdicha de vivir las dos experiencias.

Recuerdo que visité la oficina del Scotiabank de la Churchill con 27, para pagar mi tarjeta Scotiabank Visa Bravo, y, de paso, solicitar por quinta o sexta vez a lo largo de un año la regularización del envío del estado de cuenta, que rara vez me llegaba o me llegaba con retraso. Mi historia con esta tarjeta era la misma que en múltiples ocasiones me había contado la periodista Yanina Estevez, mi abogada Francina Bencosme y otros tarjetahabientes del “Scotia.”

Al plantear mi queja en la sucursal, una representante me mandó a hacer una reclamación formal para poder atenderla. Le comenté que ya la había hecho varias veces, sin resultados, y se produjo el siguiente diálogo, palabras más, palabras menos:

_No es un problema exclusivo nuestro, me dijo la asistente. _Yo tengo tarjeta de otros bancos y tampoco me llegan los estados.

_Yo también tengo tarjetas de otros bancos -le repliqué-, y el envío de los estados falla, pero me dan la opción de enviarlo automáticamente por fax o email. En el Scotia, en cambio, me piden que llame cada mes para poder remitirlo por vía electrónica.

_ Usted lo que debe hacer es estar pendiente de cuando es su corte, para que no se le pase la fecha de pagar.

Como el tono de la joven me pareció displicente, no me contuve:

_Pues si no pueden garantizarme el envío regular del estado por ninguna vía, yo quiero cancelar esta tarjeta inmediatamente.

_Debe ir a pagar caja, antes de cancelar, dijo la joven con frialdad.

_ ¿Puede imprimirme el estado  de este mes, por favor?

 

Imprimió el estado, hice la fila, pagué y volví a su escritorio con el recibo de pago.

_Debe volver a pagar _me sorprendió_,  pues usted consumió después del corte.

_Pero por qué no me lo dijo antes, y me imprimió todos los consumos de una sola vez_, le dije, visiblemente incómodo. _Ahora tengo que volver a hacer la fila.

_ No se preocupe, no hay mucha gente.

_  ¡Es que mi tiempo vale dinero y hacer fila siempre es incómodo!_, desenfundé nuevamente.

 

La joven pidió disculpa, fría y protocolarmente, y mi visita de  fin de año para pagar mi tarjeta concluyó con la cancelación definitiva del “servicio”.

A Francina, mi abogada, le pasó lo contrario, pocos días después. “Le subió el Bencosme a la cabeza” (Donato Bencosme fue un caudillo mocano que resistió a Trujillo hasta la muerte), y acudió a la sucursal del Scotia que está en la Plaza Charles Summer, dispuesta a cancelar sus dos tarjetas. Allí la representante la desactivó, la  “cariñó”, le dijo que inmediatamente iba comunicar su reclamo formalmente a un centro de servicios y le propuso, motu proprio, enviarle los estados por email mensualmente. ¡¡¡Sorpresa!!! ¿Cómo  a un cliente pueden enviárselo por email automáticamente y a otro no? Un individuo,  con nombre y apellido, no “el sistema”, se toma la molestia de hacerlo.

Otra cara de la historia

Vuelvo a mi historia de fin de año. Con la cabeza aún en llamas, salí del banco y me fui a Servicentro Charles Summer, en la Charles Summer casi esquina Churchill, para proceder con otra queja. Allí me habían pintado una puerta del automóvil, pero la pintura quedó rugosa y mal aplicada. Nada que se notara, pero, los ojos entrenados de un experto me señalaron el fallo.

Llegué al taller dispuesto a guerrear. Eddy Díaz, el encargado no me dejó hablar. “Tiene usted razón”, me interrumpió tan pronto abrí la boca. “Tráigamelo el sábado temprano para resolverle eso”. Observó que el bumper había sufrido una ralladura, luego del salir del taller, y me prometió una bonificación: “Veré también cómo le disimulo eso”.

Ahora ando por ahí promocionando masivamente los servicios del taller y quejándome del banco. Francina, en cambio, está encantada con el Scotia.

¿Moraleja? El manejo excelente de una queja puede ser infinitamente más útil para la promoción boca a boca que un buen servicio. Un buen servicio debería ser lo normal. Un manejo de quejas que supere las expectativas del cliente es lo extraordinario. Lo normal no merece un comentario. La gente habla de lo extraordinario.

Algunos amigos me han observado que he cometido un error al denominar a este blog “Word-of-mouse”, cuando la expresión correcta es “word-of-mouth”. No hay tal error. Es un juego de palabras que alude a la comunicación viral o buzz marketing que se va difundiendo a través de Internet. El boca a boca potenciado por un click.

Gracias a Chico, Joan, Juan José, Jose, Mario, Fausto y todos los que me han dado su bienvenida al mundo de los blogueros. Bienvenida, por cierto, muy cálida. Gracias por insertar sus comentarios y por enriquecer este blog, que pretende dar la oportunidad a los consumidores dominicanos de expresar a través de Internet sus impresiones sobre marcas, servicios y productos, experiencias de consumo, sean estas buenas, malas, excelentes, horrorosas, regulares, etc. La marca, para estos fines, es vista en sentido amplio, no sólo las marcas de productos o servicios comerciales, sino también las de individuos, los políticos, los profesionales , países, destinos turísticos, etc. WORD-OF-MOUSE pretende convertirse en el primer “brand watcher” de República Dominicana y una voz sin ataduras para los desprotegidos consumidores dominicanos. Cuando las marcas de productos o servicios se vean monitoreadas, cuestionadas, elogiadas, premiadas y criticadas a través de este mecanismo de comunicación viral, muy seguramente tenderán a elevar sus estándares de servicios. De eso se trata. El blog aún “está en construcción”, pero si no lo lanzaba ya, iba  a seguir siendo un proyecto por los siglos de los siglos. Esperen mejoras importantes en los proximos días. Gracias nuevamente, especialmente, a aquellos que me han insertado en sus respectivos blogs.  Un abrazo 

 

Saludos,

 

MP

La desaparición de un turista canadiense en las aguas de Punta Cana amenaza nuevamente la marca República Dominicana  en el importante mercado canadiense, donde en el pasado el destino turístico dominicano ha sido duramente criticado por problemas de enfermedades virales. Los allegados del desaparecido turista esta vez han colocado un video en Youtube quejándose de la falta de cooperación de las autoridades dominicanas, lo que ha motivado que otros navegantes cuenten experiencias negativas en RD y que las agencias de prensa se hagan eco de la situación. La comunicación viral y el boca a boca puede darle un impulso imprevisible a esta situación. Más vale que las autoridades anden rápido para revertir la amenaza. 

Aunque Obama haya ganado en las elecciones de Iowa, un estado de mayoría blanca, el senador negro está muy lejos de la victoria. Su fortaleza ha sido también su debilidad en este debate electoral: un problema de  posicionamiento que comprendí de golpe en mi último viaje a NY, en septiembre pasado, cuando un taxista dominicano se refirió a él como “el que no es blanco ni es prieto”.  Por esta dualidad, Obama ha debido ser un equilibrista durante toda la batalla por la nominación presidencial demócrata. El pueblo norteamericano estará emplazado a elegir entre el atraso que representa la manipulación del miedo al terrorismo, por un lado, y confrontar su conservadurismo, al optar entre una mujer blanca, liberal, brillante, independiente y “feminista”, y un negro brillante, independiente, progresista y joven  como Obama.  Mi pronóstico es que Hillary se alzará con la candidatura, pero Obama llegará más lejos que ningún otro negro norteamericano en esta batalla.


Clave está muy bueno hoy: eso quiere decir que el país está muy, muy mal. Buena la portada, en fondo y forma. Da grima ese reportaje de Ana Mitila. Nos embromamos. Nos jodimos. Qué cóctel tan letal: menos educación y más corrupción,y, sobre todo, más corrupción en las instituciones que deben combatirla: policía y justicia; y más corrupción en el área educativa,   que debería tener la función de prevenirla. El futuro se pinta dantesco… ¿no? Y nada para contrarrestarlo: más del 60% de la población está pesimista según la encuesta a los lectores de Clave. Duro, Andy. Acertado, Andrés L. Mateo. Util, Carol. Estimulante, Vitico. Habrá que empeñarse demasiado a fondo para tener un buen 2008. No hay de otra.